martes 3 de agosto de 2010

Madrid-Estambul-Addis y viceversa.

El vuelo Madrid-Estambul transcurría tranquilo hasta que llegó la hora de comer. A que nuestros compañeros de viaje necesitaban ayuda con el menú por su incapacidad para expresarse en otro idioma ajeno al materno, se unió que casi todos los pasajeros se levantaron a estirar las piernas. Ya los habíamos observado en la cola del embarque: decenas (porque no eran miles) de argentinos enfundados en su camiseta del Estudiantes de la Plata. Pincharratas que volaban a Dubai a disfrutar de su equipo en el Mundial de Clubes (que finalmente ganó el FC Barcelona, con gol del tinerfeño Pedrito). Todos teníamos parada obligatoria en Estambul.
Y allí, en los asientos que se encontraban delante de los nuestros, estaban ellos: una pareja de mediana edad que viajaba a Dubai por afición/amor (a tropecientosmil kilómetros de casa) y todo gracias a una bonificación del Estado por los 25 años de servicios prestados de él como funcionario de justicia.

Amables, simpáticos, en un instante ya nos conocíamos de toda la vida y nos deseamos mucha felicidad en los caminos que se iban a separar en un trasbordo que sufrimos durante dos minutos. Dubai: Gate 120, Addis Abeba: Gate 290, Urgently...
Adiós, besos, suerte.
Dos minutos, no. Fueron cinco.
Corriendo entramos en el avión que nos esperaba desde hacía dos horas y, como seres civilizados, evitamos el contacto visual con los pasajeros por si alguno pudiera pensar que la culpa era sólo nuestra. Asientos en puerta de emergencia. Bien. Junto a nosotros una señora lee, tiene los pies descalzos con los calcetines que regala la compañía aérea. Vamos al baño y cuando llego tiene las piernas descansando sobre nuestros asientos. En mi inglés del instituto le pido disculpas, pero quiero sentarme, y comenzamos a hablar. Ella vive en Addis, está casada con un etíope y viene desde Suecia, de donde es. Nos pregunta si vamos a Addis por negocios o por placer. Al darle la razón, enseñándole las fotos de los niños, nos desea mucha felicidad. Aterrizamos. Besos y Hastasiempres.
El aeropuerto Bole de Addis Abeba y lo que vivimos después forma parte de otra historia.
Regresamos a casa diez días después.

La sala de espera en el aeropuerto de Addis, tras pasar el control de seguridad en el que nos retuvieron los billetes por no-sé-qué-error, con el consiguiente cabreo de mi contraparte, estaba repleta de historias. Ya saldríamos con tres horas de retraso sobre la hora prevista. Los niños estaban inquietos pero el cansancio los rindió. Los padres estábamos muertos de sueño pero aún así, sola entre tanta gente, la vimos. Allí estaba ella, sentada, mirándonos. Nos acercamos y nos besamos. Son más guapos que en las fotos, nos dice. Compartimos vuelo hacia Estambul. Allí, de nuevo, trasbordo exprés, esta vez con dos niños en brazos. Ella hacia Suecia, nosotros a Madrid.
Somos los últimos en entrar de nuevo al avión. Recorremos el pasillo en busca de los asientos perdidos y escuchamos ¡¡¡Miralos, qué bonita familiaaaaaaa!!!. Eran ellos, regresaban de Dubai con el subcampeonato pero felices. Les presentamos a los nuevos miembros de la familia, aquellos que conocían por fotos. Esta vez, cuando aterrizamos en Madrid ya no teníamos prisa, nos acompañamos, hablamos y nos sacamos una única foto, que se quedaron ellos,

y que conseguiré alguna vez.

5 comentarios:

Carmen dijo...

La casualidad no existe; por algún motivo que algún día quizá sabréis estuvieron dos veces en vuestro camino.

JOSE Y GEMA dijo...

Nos encanta el relato hace sentirnos más cerca de nuestras vivencias por llegar,!!!! un abrazo muy fuerte desde Badajoz
JOSE Y GEMA

eclair dijo...

Quizá los aeropuertos de Bole y Estambul sean fantásticos como tood el oriente, pero el trayecto que en verdad se echa en falta es Madrid Tenerife o Barajas Los Rodeos.¿Que por qué? porque fue donde se agolpaban las emociones, los ensueños, los deseos que acompañan a los momentos fundacionales, que exigen siempre de un lugar, un espacio en el que arraiguen. Sin Barajas Los Rodeos el post está completamente amputado, y es una lástima, iba bien, con su momento west do you speak english tan london style.

W dijo...

..........

Sinclair dijo...

Hola Chris, hola West,hola todos los demás, soy Sinclair. Llevo tiempo entrando en la Hoja parroquial y ocasionalmente me introducía subrepticiamente en este blog de blogs, sigiloso, silente. Soy taurómata y taurómaca y he seguido el incendiado debate desarrollado en el blog de abogados parroquiales, que aquí no se sigue, no obstante he considerado que podía ser la ocasión para presentarme en sociedad. Pues lo hago. Besos y en verano, nucho hedonismo ¿os parece?