lunes, 21 de diciembre de 2009

¡¡¡Ya estamos en casa!!!

Esta fue la última foto que tomamos en Addis.
Nos esperaban seis horas de espera en el aeropuerto
"Bole" de Addis Abeba; cinco horas de vuelo hasta
Estambul; cinco minutos de trasbordo
(de ahí que desaparecieran de nuevo nuestras maletas);
otras cuatro horas de vuelo hasta "Madrid-Barajas";
cuatro largas horas de espera;
dos horas y media de vuelo
hasta "Tenerife Norte" donde nos esperaba
tooooooooda la familia.
Y todo esto con dos niños que se han comportado
como verdaderos campeones, como sus padres...

jueves, 10 de diciembre de 2009

¡¡¡Nos vamos mañana, volveremos antes de Navidad!!!

*Maletas repletas...
*Pasajes confirmados...
*Hotel reservado...
*Corazones preparados...
No creo que nos falte nada.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Mi día de navidad ya fue el 25 de noviembre.

Érase un mes de noviembre... de un año acabado en '9'.
En la casita de muñecas que huele a dulces y chocolate, donde ¡¡comemos cordero!! porque nosotras lo valemos, donde las milhojas de colores se apilan en todas las esquinas, a primera hora del primer lunes, recibí una llamada que me decía que ya podía ponerle mirada y mofletes a esas caritas que, sin rasgos definidos, me acompañaban desde julio del año anterior. Las emociones se colaron por todos lados y, cuando tuve delante sus fotos, los quise todavía más... Ya no hubo nadie a quien no fueran presentados, siempre con el "pre" delante que significó miedo, al principio, y pánico, después... Los días siguientes pasaron veloces mientras esperaba ansiosa que un señor mayor con toga y puñetas, en Addis, confirmara que éramos sus papás. ¡Qué angustiosa mañana la del día 15º después de la llamada! No se puede describir tal sensación de impotencia unida al mayor y más espectacular mariposario que se haya sufrido en el mundo... Y, de pronto, ¡zas en toda la boca!: tocaba esperar de nuevo, una semana, sólo una más: ¡la vida nos pone a prueba, lo tengo claro! Y llegó el día antes y algo hizo que se encendiera la luz de ¡va a ser que sí...! y me levanté feliz y tranquila porque todo iba a salir bien: y salió bien, y el zumo de naranja como mamá fue el más dulce que he desayunado jamás, y junto a Rei. Estos días desde el día 25 (mi día de Navidad) han sido lentos, por contra. Me ha dado tiempo *de organizar todo (ropas, medicinas, maletas, zapatos de tallas variadas), *de dejar el trabajo más o menos decentemente preparado para Rox hasta mi vuelta después de semana santa (¡¡¡yujuuuuuuuuuu!!!), *de cenar con las brujas y el diablito (perdiéndome el postre, por causas ajenas a mi voluntad), *de despedirme de los que he podido siempre con el ruego de "queremos visita con los peques", *de escribir este post... Sólo nos falta abrazarlos para siempre pero ya eso lo contaré más adelante, espero que pronto. Gracias a todos los que me han acompañado en mi camino de baldosas amarillas, y especialmente por los buenos ratos, a L., TitaO., y Titas de Gallarta y Menorca. No sé si habrá colorín colorado pero estoy segura de que aún no toca.